Un Papa a la moda

Muchos acusan a la iglesia de ser una organización anticuada, chapada a la muy muy antigua, con ideas y lineamientos que se sienten incómodos y fuera de lugar en el mundo moderno, ya que en plena era de los teléfonos inteligentes y conexiones a Internet de banda ancha, eso de estar condenando a los homosexuales y las pastillas anticonceptivas se antoja un poco arcaico.

Es por ello que este nuevo Papa, el número 266, de nombre secular Jorge Mario Bergoglio, de origen argentino, tiene al mundo en constante asombro por sus “revolucionarias” declaraciones.

Que, a decir verdad, no son declaraciones sensacionales, en boca de cualquier otra persona serían solo palabras cualquieras, hablar sobre humildad, aceptación de todos y ese tipo de cosas no son nada peculiar en nuestro mundo donde cada día más aumenta la aceptación y las sociedades en conjunto luchan por ser más abiertas y tolerantes, pero como las declaraciones vienen de la cabeza de toda la religión cristiana, sorprenden en gran medida, pues al pensar que la iglesia es una organización anticuada, es lo correcto, sus valores se pueden llegar a ver como intolerantes en nuestra sociedad moderna, pero activamente está intentando ponerse al día, no esperamos cambio de la noche a la mañana, pero es bueno ver que una institución de casi 2000 años puede avanzar, lenta pero segura, para intentar ponerse al día con nosotros.

Es curioso pensar en el Papa Francisco, a sus 80 años, como un hombre joven, pero solo alguien joven de corazón podría arrastrar a toda la iglesia a la era moderna, intentar quitarle un poco las telarañas y traer algo de relevancia y cordura a una gran organización global.