Ir los domingos a misa

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Cada religión se basa en unas reglas específicas, reglas que no sabemos de dónde han salido pero que aun así respetamos, es parte de la fe que le profesamos a dios. Siendo que la fe es nuestro impulso y que somos obedientes de las leyes de la religión, realizamos actos específicos, incluso cuando vayan en contra de nuestra voluntad.

Quizá, para un no cristiano, levantarse un domingo muy temprano es un sacrilegio, pero para nosotros no es más que el deber del buen creyente. Las misas del domingo se han hecho famosas y una gran tradición para todos los cristianos del mundo.

De hecho, en las escuelas cristianas, asistir un domingo a misa es obligatorio pues el lunes te va a preguntar que aprendiste del sermón; sermón que, cabe destacar, muy pocos entendemos.

Debemos ser sinceros, algunos cumplen con las leyes de la religión mejor que otros y eso significa que  algunos van con más alegría a adorar al señor. Yo soy muy sincero y acepto que no me hace necesariamente feliz levantarme temprano un domingo para ir a misa, pero también cierto que disfruto mucho del sermón, incluso cuando debo concentrarme mucho para seguirle el ritmo.

La religión nos exige cosas que uno a veces no entendiere, pero que nos hacen sentir bien; por mucho que me cueste parame a la misa, el no hacerlo me hace sentir culpable.